Un poco cansado voltéo a ver detrás de mi mientras me llevo una mano a la cara, me enjugo un poco los ojos, me doy cuenta que el hombre en realidad no esta revisando el estante, simplemente está parado frente a él, pero eso no es lo raro. Algo se asoma del cuello de su camisa, parecen una especie de cristales, como una formación de cuarzo, pero de color ambar. Me acerco un paso y entonces el cristal brilla ligeramente, el hombre me voltea a ver, su mirada se ve al principio un poco perdida, entonces como si hubiera despertado de un trance y al mismo tiempo se hubiera encontrado con una persona a la que no ve en mucho tiempo me dice con mucha familiariadad: "Hola ¿cómo has estado, en que te puedo ayudar?". Regreso el paso que había dado hacía atras y trato de detener el impulso de salir corriendo.
-Er -mis ojos me traicionan, no quiero parecer nervioso pero no puedo dejar de voltear hacía la entrada - No, todo esta bien, voy a seguir viendo que compro.
-¿Estas seguro amiguito? Estoy seguro que te puedo ayudar en algo - el hombre me pone una mano en el hombro - Para eso estoy, para servirte - siento como empieza a ejercer un poco de presión.
En ese momento suena la campanilla electrónica de la puerta del negocio, el hombre de camisa a cuadros voltea a ver y al mismo tiempo relaja el agarre, me escurro y salgo corriendo hacia las puertas, por un momento me pregunto si también abre hacia afuera o si terminaré estampado como en las caricaturas.
Al final las puertas se abren también hacia afuera, no dejo de correr hasta que me duelen las piernas. Me detengo en la parada del camión. La tarde empieza a morir, odio el nuevo horario, anochece muy temprano. Saco el celular de mi bolsillo y marco su número, suena y suena y suena pero no contesta. En realidad eso no es nada raro, y si ve la llamada perdida seguramente me llamará de vuelta. Si la ve. Pienso por un momento en abrir mi laptop, tratar de conectarme, meto el celular en la mochila encima de las cosas que llevo. Pero entonces veo al camión acercarse, viene prácticamente vacío lo cual es en realidad extraño, al menos a esta hora.
Saco mi chamarra de la mochila, el viento empieza a sentirse frío, y en el camión hay aire acondicionado. Algo cae en el asfalto, es algo que se rompe, o al menos que se divide en pedazos. ¡Reputísima! El camión ya está frente a mi, veo mi reflejo en sus cristales polarizados, el pelo revuelto me hace tener cara de emo, quizá necesito un corte. Las puertas se abren, baja una señora algo mayor con la mirada perdida, yo empiezo a subir las escaleras y siento que alguien me toma de la mano, "Hola" la mirada perdida no está, ahora es muy parecida a la del hombre de la tienda "¿Cómo estas, muchacho?". Volteo a ver al conductor del autobus y el se ve tan extrañado como yo. Me sostengo del pasamanos del camión y me suelto de la señora, el conductor cierra la puerta y yo me siento ni tan cerca ni tan lejos de él, al fondo del camión hay un hombre que parece dormido. Mejor no averiguarlo. Cuando el camión arranca la mujer empieza a alejarse, puedo ver que algo brilla por un momento entre su cabello a la altura de su cuello y luego se apaga.
¿Qué demonios pasa?
Este sueño fue largo, y me causo mucha confusión durante que lo tenía, ultimamente he tenido muchos de estos. Mañana le sigo.









